Viejos amores y deseos

Viejos amores y deseos

Siempre sucede igual,es siempre lo mismo,
cualquier hecho aislado nos lleva a recordar
algo que creíamos ya para siempre olvidado
pero que vuelve a nosotros con tal nitidez y fuerza
que parece haber sucedido hace tan solo unas horas.

En esta ocasión fue la lluvia que caía lentamente
y el gato que vi pasar a través de la ventana
lo que me llevó a otro gato y a otro día de lluvia
muchos años atrás en una ciudad con mar
y a una casa cerca de la playa,cercada
por un bosque cercano de palmeras y fresnos
con hermosos pájaros en sus frondosas copas.

Era una persona rica la dueña de la casa,
rica y acostumbrada a caros placeres y lujos.

Mis servicios pagaba con puntualidad y agrado.

 

Era extraña la vida de esta elegante mujer
dedicada tan solo al cuidado de su hija enferma
siempre acostada en la cama sin levantarse nunca.

Mi trabajo era alegre,el de inventar historias
que hicieran sus largos días más cortos y agradables.

Era difícil saber qué enfermedad aquejada
a la hija que por otra parte era deseable y hermosa.

Transcurrían los días plácidamente tranquilos
entre naufragios,amores,viejas casas tenebrosas
y jóvenes enamoradas de disolutos y ricos hacendados.

¡Oh los pechos de la madre cuando se bañaba en el mar
en la oscuridad de las suaves noches primaverales!
¡Oh las sugerentes y aterciopeladas piernas de la hija
bajo el traslúcido camisón oliendo a frutos silvestres!
Maravillosos días que ya no volverán a mi vida,
felices días que ahora con amargura recuerda mi alma.

¡Oh aquellos cuerpos abrasados por la pasión y el deseo!
¡Oh la desnudez de los miembros de aquellas dos mujeres!
Me dió a elegir el destino monotonía o vida,
y elegí lo primero,nunca me arrepentiré lo bastante.

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