Vago dentro de mi

Insomnio

Vago dentro de mí
como por un parque de atracciones cerrado
los ecos de los gritos ajenos
socavándome el sueño
arrugando las sábanas del insomnio.

Ningún cigarro me consuela
parcelando el tiempo llano de la noche
nunca recurro a los libros
que dormitan hombro con hombro en la mesilla
como refugiados en estaciones de metro.

Tampoco me levanto de la cama
no enciendo la tele no bebo leche
si acaso tomo una pastilla
que hará efecto demasiado tarde
cuando haya dado la partida por perdida
y el clamor del vacío sea ya
indomable desastre natural.

En las horas del desvelo
todo lo que dije estuvo mal dicho
todo lo que no hice
me observa desde el final
de un pasillo que se alarga hasta alcanzar mi muerte
el día siguiente está ya emborronado
ya no me pertenece.

Y mientras tú giras a un lado y a otro de la cama
varado al sueño, rehén de tu inconsciente,
yo te odio por cerrarme los paisajes que transitas
tu espalda por puerta impenetrable
Pero no puedo odiarte por mucho tiempo.

Te espero como al último aliado que llega a la ciudad sitiada
y derriba las murallas con una pregunta:
¿no puedes dormir, quieres que hablemos?
No quiero hablar.
Quiero que eches de aquí las palabras.
Que me arropes con el mapa de tu mundo oscuro
amniótico.

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