UN COSMOS INSERVIBLE

Sin destino prefijado
no se oían nuestros pasos            
en la telaraña de la oscura noche
no existía expresión en la voz adormecida
del espeso silencio solitario

sólo la suposición de la gota de sangre
que caía de mi mano 
como una lágrima en el estiércol del  
crepúsculo

 
la imaginación de algo que no sucedía
que no fluctuaba  entrelazados,
nuestros pensamientos corroían la sombra
de un cosmos inservible   que nos hacía estar allí

en medio del misterio que se columpiaba
en el corazón de la tierra desolada,  el cielo reía     
la mano temblorosa del cadáver del Todo
caminaba junto a mí embriagadas

nuestras uñas en los mismos  alcoholes.

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