Tristeza de verano

tristeza de verno

El sol, sobre la arena, luchadora dormida,
En tus cabellos de oro caldea un baño lánguido
Y, consumiendo incienso en tu enemigo pómulo,
Entremezcla a los llantos un brebaje amoroso.

Del blanco llamear la calma inamovible
Te hizo, triste, decir, oh mis besos miedosos,
"No seremos los dos nunca una sola momia
Bajo el desierto antiguo y las palmas dichosas."

 

Pero tu cabellera es como un río tibio
Donde ahogar sin temblores la obsesión de nuestra alma
Y encontrar esa Nada que no conoces tú.

Probaré los afeites llorados por tus párpados,
A ver si saben dar al corazón que heriste
La insensibilidad del cielo y de las piedras.

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