Detras de las sombras

Detras de las sombras

Por debajo de las alfombras
había reflejos; trozos de soledad que se hicieron libélula
y proyectaron sombras infinitas.

El hombre, animado en su duda, fue mirando con pena
debajo de cada estandarte; emergían los contornos del mundo
y podía verse el triunfo de la muerte
sometida, cuajada de lujurias,
porque de sombra en sombra separada
el cuerpo, único, exhausto, apenas se movía.

Una sombra sin cuerpo; un latido metálico en la noche.
Sombreros que se mueven en el aire.
sin cabeza posible.
Esqueleto innombrable de todo lo invisible.
Se preguntan moléculas de duda, átomos de desidia
si un día seremos libres y tendremos la sombra para nosotros.

Responder esta duda sería algo así como
hacer revoluciones, levantar barricadas,
distorsionar el viento.(Oigan la historia: con su gran fusil vino el rubio invasor
y se paseó de camino en camino, apresando las sombras;
antes había ya ocurrido) y realmente cascadas de tortugas
caminaban, caían, mientras
del lomo duro del Cara caracol
emergían otros seres;
estamos en la noche de todo,
cuando la sombra era pura y el aborigen era el dueño de
su sombra.

Continuar leyendo