Soneto del caminante

No despiertes jamás para vivir tu sueño

pues el sueño es un viaje mas allá del olvido,

tu pie siempre es mas firme después de haber caído,

solo es grande en la vida quien sabe ser pequeño.

El amor llega y pasa, como un dolor risueño,

como una rama seca donde retoña un nido.

sólo tiene algo suyo quien todo lo ha perdido,

nadie es dueño de nada sin ser su propio dueño.

La vida será tuya, será tuya si sabes que es ajena,

que es igual ser montaña que ser grano de arena,

pues la calma del justo vence al furor del bravo.

Y aprende que el camino nace del caminante,

pues por más que ambiciones, humilde o arrogante,

sólo has de ser dueño de lo que eres esclavo.

Poema del renunciamiento

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.

Pasarás en silencio por mi amor, y, al pasar,

fingiré una sonrisa, como un dulce contraste

del dolor de quererte… y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente;

soñaré con tus ojos de esmeralda de mar;

soñaré con tus labios desesperadamente;

soñaré con tus besos… y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído

esas frases que nadie como yo te dirá;

y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,

te amaré más que nunca… y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,

como un sueño que nunca lograré realizar,

y el lejano perfume de mi amor imposible

rozará tus cabellos… y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,

el tormento infinito que te debo ocultar,

te diré sonriente: "No es nada… Ha sido el viento".

Me enjugaré la lágrima… y jamás lo sabrás.