Maestro

maestros

Artífice sublime de la mente,
en el campo, en el pueblo o la ciudad,
obras milagros hechos con bondad
y derramas tu amor entre la gente.

Los niños te regalan su inocente
caricia angelical y la verdad
en ellos siempre es una realidad
que brota en cantidad, sinceramente.

Así como el artista, tú moldeas
sus almas llenas de sutil belleza.
Con sus sonrisas dulces te recreas.

Fragancia celestial es la riqueza,
ese cariño puro; nunca creas
que olvidarán tu rostro y tu grandeza.

Fabiana Piceda