De la adolescente

mujer-feliz-clasicismoEntre mujeres alta ya, la niña
quiere llamarse Viento.
Y el mundo es una rama que se dobla
casi junto a sus manos,
y la niña quisiera
tener filos de viento.

Pero no es hora, y ríe
ya entre mujeres alta:
sus dedos no soltaron todavía
el nudo de la guerra
ni su palabra inauguró en las vivas
regiones de dolor, campos de gozo.
Su boca está cerrada
junto a las grandes aguas.

Y dicen los varones:
«Elogios impacientes la maduran:
cuando se llame Viento
nos tocará su mano
repleta de castigos.»

Y las mujeres dicen:
«Nadie quebró su risa:
maneras de rayar le enseñaron los días.»

La niña entre alabanzas amanece:
cantado es su verdor,
increíble su muerte.

Clasicismo y llaneza

Clasicismo y lleneza

A un caballero y una dama que se criaban juntos desde niños y siendo mayores de edad perseveraron en la misma conversación

Fermio, en tu edad ningún peligro hay leve;
porque nos hablas ya con voz escura
y, aunque dudoso, el bozo a tu blancura
sobre ese labio superior se atreve.

Y en ti, oh Rusilla, de sutil relieve
el pecho sus dos bultos apresura,
y en cada cual sobre su cumbre pura
vivo forma un rubí su centro breve.

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Del Clasicismo a la doncella

Del clasicismo a la doncella

De entre la noche donoso el broche
y verdes tojos fijé mis ojos
a la más bella una doncella;
negro el cabello nevado el cuello,
su nívea mano sobre el piano
anda medrosa se ama la rosa,
y en la escena sonora ni la hora ni el aplauso se demora.

Mientras miraba como tocaba
de gesto altivo y hondo cultivo,
la forma griega el verso riega.

Vénceme entero su austro ligero,
y en la mañana la flor galana
será mi llave su aroma suave
ante el rostro sembrado y mi interior como un jardín poblado.

Anónimo