La máquina de zumo de naranja

Gira & está bien que el barman
mire primeramente las partes desnudas
de una muchacha que bebe un vaso
de té frío.

«Qué calor hace aquí,
¿verdad?», dice él, pregunta que
decora un poco el local.

 
¿qué más? Ella tiene un cuerpo
rotundo, y al extender
el brazo para volver a colocar
el vaso en el mostrador,
una mancha sudorosa de vello
en el sobaco, que cambia
un momento el local, no los
pensamientos.

Y cualquiera ve
que le agrada moverse
así, lo que pone a noventa por hora
al barman tras un largo
intervalo, en el que sólo se oye
el ventilador, como
siempre, o casi siempre, a
esta hora del día.