Subjetivamente en el sudeste de México

Subjetivamente en el sudeste de México

Subjetivamente
testarudamente
despierto en enero con la cabeza hecha un torbellino
apurada por comprar el diario
ansiosa por leer cómo El Mercurio se lamenta
del añejo suceso acaecido en el sudeste mexicano.

No es tan subjetiva la esperanza
y la Historia no había muerto
sólo estaba dormida.
Millones de almas se reconstruyen desde ese día
y ya ves una sonrisa cómplice en la punta de la lengua
está uniendo a tantas gentes silenciosas y maravilladas.

Tú lloraste despacito esa mañana
el tajo abierto latió en tu pecho
y aún intentas reanudar tus sueños moribundos.

¿Yo?
Yo pude suavizar mi pecho.

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