SOBRE QUIEN LA VIDA ACECHÓ EN VANO

Suaves golpes de martillo deliran sobre mi
          rostro
ventanas cerradas
diluyendo formas repentinas
 
lámparas caen 
sin justificar siquiera su esencial vacío
millones de hexágonos evitan
felinos contemplación,
crucifixión de lo cruel anarquía
aquí y a través de los bronces que el ocaso  
disuelve,
 
sustrato de todo
animalidad imperfecta
visión de un caos que no se resuelve
que muere intempestivo.
 
el candente péndulo del tiempo
sobre quien la vida acechó en vano
distancia de lo perdido
hemos aterrado a nuestros sueños.

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