Signos

Lento, violento, rumoroso, temblor de hojas
en la intrincada selva de mis espinas.
Invasión de ternura en los huesos.
Ola dulce de agua reventándome en el fondo del pecho,
encrespándose  y volviendo a extenderse espuma sobre mi corazón.

Es el amor con su viento cálido,
lamiendo insistente la playa sola de mi noche.
Es el amor con su largo ropaje de algas,
enredándome el nombre, el juicio, los imposibles.
Es el amor salitre, húmedo, descargándose contra la roca de mi ayer impávida dureza.

 

.
Es la marea subiendo lentamente
las esquinas de piedra de mis manos.
Es el espacio con su frío y el vientre de mi madre palpitando su vida en el silencio.

Es el grupo de árboles en el atardecer,
el ocaso rojo de azul, la luna colgada como fruta en el cielo.
Es el miedo terrible,
el pavor de abrir la puerta
y unirse a la caravana
de estrellas persiguiendo la luz
como nocturnas, erráticas mariposas.
Es la tiniebla absoluta
o la más terrible y blanca nova del Universo.
Es tu voz como soplo
o el ruido de días ignorando los rumbos de tu existencia.

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