¡Señor, Jesús!…

Señor, jesus

¡Aciago es mi camino, ¡Señor!: muero de pena
delante de tu cruz, por ser pecaminoso;
y, aún, estando herido, me amas sin condena,
brindándome la luz de un faro esplendoroso!

¡Me humillo con el alma, ¡Señor!: enhorabuena,
queriendo resarcir el hecho vergonzoso
de haber perdido el don de fe, del cual, apenas,
hay una vaga lumbre en mí, que arde en gozo, sintiendo tu mirada seguirme por doquier
en lapsos de tristeza y en lapsos de alegría;
pues, guardas la terneza de un noble corazón que sabe perdonar mi culpa y comprender
la lucha en la que vivo por no ser de herejía,
por no ser mi blasfemia agravio contra Dios!

 

i En aras de tu Gloria que, al mundo no es ajena,
musito una oración en dádiva hinojosa;
pues, eres la razón de mi existencia plena,
y ¡estando entre tus brazos, te veo más hermoso!

¡Ansío tu Palabra de música serena,
de Vida y de Verdad, cual signo venturoso
de plácidos arrullos, que salva y que me llena
de ricas sensaciones! Te llamo lisonjas,

y atiendes la plegaria que fluye de mi Ser
con presta devoción y ciega idolatría,
que hace que te alabe con humildad, ¡Señor!

… Y hundido en la penumbra, hincado a tus pies,
prometo redimirme del peso… que me hastía
de espurreo fardaje que cargo, ¡mi Señor!.

iii. ¡Jesús!, el del poder sacramental divino
que, al verte sepultado, en un loco arrebato
de magia y emoción, un ángel(…) a ti vino,
e hizo resurrecto en honra del maltrato

mandado a padecer: ¡oíd mi dulce trino
de anhelo y esperanza; de fe; cordial y grato
de un triste ruiseñor de vuelo peregrino
que sufre en soledad! ¡Tu voz no desacato

-si dices que me entregue con santa devoción
al dogma del cristiano de puro corazón,
hallando así la luz que quiero en mi camino-!. … ¡Contemplo tu presencia, ¡feliz!…: es mi destino
seguir en pos de ti la huella fulgurante
que lleva a la mansión del cielo…! ¡(Soy tu amante)!.

Etiquetado en: . Enlaza el articulo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *