Rita mar

           Rita Mar
          Solía vivir en las cuevas cercanas de las montañas que en la playa adornan el mar, Rita se llamaba la niña que nació sin tener voz, mas la conocían como Rita Mar, un nombre que en vida le dio su madre, que envejecida, murió callada en la más triste humildad, allí donde los pobres alimentan la existencia con pedazos de un duro pan.
          Rita jugaba con las olas y con sus piececitos descalzos y ajados pisaba la arena para bañar luego su cuerpo y su largo cabello para recostarse al cobijo del sol, donde quietecita observaba las nubes haciendo dibujos de su corazón. Ella no nadaba, le daba miedo el agua y pensar que si el mar la tragaba nadie escucharía su voz al gritar por ayuda, pues su voz, ni ella la conocía.
          Rita nunca supo que su madre vieja la adoptó tan luego la dejaron en su puerta, ella no supo tampoco quien era su padre, solo en los recuerdos miraba una sombra, para imaginarse que tenía a su padre, vigilando con amor sus pasos pequeños.

            Al atardecer iba a sentarse en la roca que estaba cercana a su cueva amiga, mirando el ocaso, el día despedía y en sus negros ojos una lágrima nacía, pensando en su madre la noche venía para darle paso al descanso breve, pues en la mañana cuando bostezaba esperaba ansiosa la voz que le faltaba para gritarle al cielo con furia y con rabia, no
            tener al menos el don de la palabra.
            Rita Mar sufría y una tarde gris, caminó a la playa cuando la luz ya casi moría, se despidió de su cueva y de la roca aquella, para dar su cuerpo a la mar que alerta la recibiría envolviendo una vida que nadie notaba, dejando aquietadas las olas que en calma, abrazaban a Rita mientras el mar su existir apagaba, a ella no le importó mas que alcanzar a su viejecita que tanto extrañaba.
            Nunca mas se supo de la niña muda pero Rita Mar aun juega, con sus pies descalzos, porque en la blanca arena quedaron esparcidas las pequeñas huellas de aquella triste niña.
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