Retrato de un amor

                     Retrato de un amor
                    Una princesa paseaba abstraída en sí misma por los pasillos del castillo que habitaba, después del medio día, la tarde se veía presentarse con tibieza en un grisáceo manto…de repente divisó un retrato de un caballero, estaba viejo y empolvado, escondido en un relieve de la pared del pasillo. Lo observó y lo limpió con mucho cuidado, se precipitó a sus aposentos para observarlo con más detenimiento.
                    Se preguntaba quien era y por qué estaba escondido ahí, como si esperara que alguien lo sacara y trajera de nuevo a la luz…ella le consiguió un portarretratos y lo colocó en su buró a un lado de la lámpara para mirarlo mientras descansaba en su cama.
                    ¿Quién es? le preguntó a la abuela sin mostrar el retrato; un hombre guapo, con el cabello negro y los ojos pardos, como esos colores que tiene el ocaso cuando ya casi se pierde el día o cuando el otoño se presenta con nostalgia…en su mirada se observaba una pena lejana…
                    Me hablas acaso de ese varón del retrato viejo y arrugado, aquél que estaba en un relieve de la pared del pasillo, le respondió la abuela…

                    ¿Cómo supiste que te hablaba de él si no te he mostrado ese retrato?-No… No había necesidad, es sólo un retrato nada más… Me ha impresionado mucho, como pudiste percibir su enorme tristeza sólo con observar sus ojos y su rostro…le dijo la abuela.
                    ¿A ver?—Dime abuelita, ¿Quién es ese caballero?
                    -Sí. Ha sido un viejo empleado de tu padre, un contador que le llevaba sus finanzas y que un día pretendió conquistar el corazón de tu difunta madre…ese retrato lo conservaba tu madre pero al morir ella y tu padre ordenar sellar sus habitaciones, lo escondí ahí mientras pensaba que hacer con el, pero el tiempo pasó y olvidé que existía aun, pensé que el tiempo ya había hecho su trabajo y ese retrato estaba deshecho…
                    La princesa sorprendida se marchó y tomó nuevamente el retrato y se recostó abrazándolo, soñando en un príncipe que se le pareciera…imaginaba a su madre escondiéndose para salir con él y entregarse un amor imposible, un amor de almas…con sus manos recorrió esos ojos que tanta impresión le causaron…y se durmió profundamente…
                    Al amanecer corrió a buscar a su abuela para decirle que había tenido un sueño, que necesitaba contárselo…
                    -Pero que algarabía hija, cuenta ya que soñaste de una vez.
                    -Me veía como una niña pequeña cargada por este hombre, mi madre lo llevaba del brazo y sus miradas eran las miradas de los enamorados, las miradas más dulces y llenas de un amor que no podría totalmente explicártelo…luego me sonreían y se despedían de mi con alegría sabiendo que ahora todo iba a estar muy bien…pero lo interesante del sueño es que yo le decía papá…
                    -La abuela lloró fuertemente y se sorprendió de lo acontecido, pensaba, que misteriosos sentimientos nos mueven, cómo es posible…es increíble…y le dijo a la princesa…Tu madre lo amaba y tú eres hija de ese varón, Osiel se llamaba, y tu padre jamás se enteró, él siempre ha pensado que eres tú su hija, le recuerdas mucho a tu madre por el parecido físico, pero tus ojos son pardos, como los del hombre del retrato…
                    Ante tal suceso la princesa se sintió triste y algo pensativa, estos hechos estaban prisioneros y ella misma los descubrió con ese retrato, con ese sueño y la historia de su nacimiento y de su verdadero padre, la sumió en un completo desconcierto…
                    Pasaron los días y ella había ya escondido ese retrato fuera de la vista de su padre, ella amaba al hombre que siempre fue para ella su progenitor…pero sentía nostalgia por lo que debió sufrir su madre y su padre por estar separados…
                    Una tarde decidió ir a visitar la tumba de su madre y notó lo abandonada que estaba, su padre jamás la visitaba y ella se sintió triste y confundida…arregló todo en el lugar donde descansaban los restos de su madre y feliz le dejó la foto de su amado caballero, protegido con un cristal y con listones dorados para que brillara desde el cielo…un amor eterno como el de ellos no debía perderse ni olvidarse aunque hubiera pasado tiempo y aunque ellos ya no estuvieran en la tierra…ahora estaban juntos, amándose en el cielo.
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