Regocijo en la espera

Regocijo en la espera

¿Por qué la pena no disimula la alegría con que nos espera?
Hojas de parra heridas por un otoño primaveral,
Proclaman su adiós al contraste con los nísperos aledaños,
los últimos aún pletóricos de carnosidad, banquete de planeadores.

Pena, deja de fingir y píntame de muerte, bébeme con anticonceptivos;
Tómame de punto de referencia para futuros envíos, sellados, verdes.

Aerostático mi cuello que endereza el prostíbulo de cada equinoccio,
roba una bolsita de piedad para domar las pirámides de indecisión,
¿De resignación?
Tal vez deba ahogarme en un réquiem devorador, pero
tú sigues esperando, al menos eso refleja tu regocijo

.
No te oigo bien, ¿Qué si la quise? ¿Qué?
Necesito equilibrar lo emocional con una botella,
nada soluciona, pero al menos no espera…
¿Por qué la pena no disimula ese bálsamo de razón?
Nada es sencillo, nada que merezca la pena lo es.
Que alguien me quite esas malditas hojas de encima…

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