Redención por Maria Edith

poema redencionI

Todo es igual,
calmas y tranquilas
siguen la corriente las aguas del Sena.
Vuelan las gaviotas y dudan en besarlo.
Sopla el viento y se inclinan los arboles.
Los rayos del sol calientan mi alma.

Devoran las chalupas los puentes
del rio, me miran en silencio y no
comprenden nada.
El cielo es azul, más azul que nunca.
Poblado esta de nubes blancas
que miran y me ven llorar.

Veo una en forma de volcán con un
corazón palpitante y herido
expulsando su lava, y otra en forma
de mujer recostada en cojines de
plumas, ¡las dos atrapan un avión
y lo devoran al instante!

II

Estoy en el mismo lugar
donde ella me besó la primera vez
y me dijo que me amaba;
miro todo a mí alrededor
buscándola y no la encuentro.
Pasa la gente y solo ven una sombra
sumergida en sus recuerdos,
aturdida, confusa como un ciego
mareando los aires a bastonazos.

III

Frío y helado sopla el viento,
se agitan los árboles y gimen
las dunas del rio Sena.
Vuelan las gaviotas
asustadas buscando sus nidos.
Cuatro colores cruzan los cielos,
mis lágrimas se mezclan con el llanto
de las nubes.

Sin alma y sin vida la sigo buscando,
me siento al descubierto, desnudo y
sin corazón. Al llorar me envuelve
una nube negra que aturde mis
sentidos, y por más que quiero
no puedo evitar mirar las aguas
de otra manera, ¡no, no puedo!

IV

De los cielos baja una gaviota
y se acerca a mí, nos miramos en silencio,
abre su pico y emite un graznido.
Dos gaviotas responden volando
en círculo sobre mi cabeza…

A lo lejos suenan las cuerdas de una guitarra,
llora, se desangra, su alma canta,
y al hacerlo, ¡me sumerjo yo en las aguas!

 

Autor: María Edith Matallana T.
edithparis96@gmail.com

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