Redencion de la palabra

Redencion de la palabra

La rosa es real;la rosa es el mismo ser de la sombra,
pues lo duradero es fondo,
y ese fondo que recogen los labios
es la memoria,
la figura,
las cicatrices de la rosa.

Ella
no se agota en la calidad de los vientos
que destrozan coronas: se alimenta,
insaciable, de la fragilidad que anida
en la hora augural de la nueva noche.

Y contempla.
Sobre todo, aguarda.
Porque si no, no tendría nombre
la presencia,
la distancia,
el susurro,
ni la gota que resbala por su cuello.

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