Rabia y dolor

Rabia y dolor

Yo llevo un dolor a bordo
que va surcando mis venas,
va cruzando mis arterias
en torrentes caudalosos
cuando mi alma le recuerda.

Tibia humedad por mis ojos
se ha cosechado de pena,
entre pestañas que tiemblan
que van perdiendo el aplomo
mientras me ciega una niebla.

Bajará una lagrima pronto
como cuerpo que se cuelga
de la rama de una higuera,
cayendo como de plomo
queriendo atravesar el planeta.

Ya temblequean mis pupilas,
se estremecen las estrellas
bajo los hombros de la tierra
y dos lagrimas se suicidan
porque el ya no esta cerca.

Te lo llevaste…

y sentí romper y quebrarse,
por pulsos de aquel silencio,
en cuotas y partes de cristales,
la cúpula del cielo.

Te lo llevaste…
y sentí, a lo lejos, el trote del viento,
que sopló en los oídos,
como un tornado de guerra y llanto,
cayendo al vacío.

Te lo llevaste…
abandonando mi esperanza,
con el alma contraída,
hincándome en la noche,
vencido de rodillas.

Escarbaré tu tierra hasta vaciarte,
hasta romperme los dedos,
toda el agua de los océanos beberte,
hasta empapar mis huesos.

De un rayo tuyo te lo llevaste
de muerte envenenado,
¡no perdono a nada ni a nadie!,
tu no lo has perdonado.

Voy rasgar el poema de rabia eterna
y la pluma atravesarla en la mesa,
con la lagrima de mi dolor derramada
por el canal de mi vena agrietada,
¡¡no perdono a nadie ni a nada!!.

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