Pequeño Áster

El cadáver del conductor

de un camión de cerveza

fue alzado sobre la camilla.

Alguien le había colocado entre los dientes

una pequeña flor

oscura, clara,  lila.

Cuando le saqué el paladar y la lengua

desde el pecho

con un largo cuchillo

debajo de la piel

he debido rozarla

porque la flor se deslizó

hacia el cerebro vecino.

La guardé en el tórax

entre el aserrín

cuando lo cosían.

¡Bebe hasta la saciedad en tu florero!

¡Descansa en paz,

pequeño áster!.

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