Desilusión, si alguna vez….

Desilusion.

Si alguna vez pudieras haberme dicho lo que no dijisteis,
Esta noche seria casi perfecta, estaríamos juntos los dos,
Debajo de esta manta de estrellas, de esta noche fresca de verano,
Declarándonos amor eterno, riendo tristezas, llorando sonrisas,
Todavía puedo sentir tu silencio, recorrer tus labios y sentir tus besos,

Puedo escuchar tu melodía aun cuando estas lejos y seas solo un recuerdo, creo que nunca lo superare, te necesito hasta para respirar, solo tenias que decir una palabra, ¡Te Quiero!,…. mi amor no era correspondido y el amor es cosa de dos

La Travesía

La Travesia

Pienso algunas veces
si este deseo de ser no será
la blanca vela de una frágil nave
que sin remedio se dirige la otra orilla.

Sólo entonces, aquello
que no he llegado a ser
llega en mi auxilio
para evitar que al final de la travesía,
todo, absolutamente todo acabe
encallando en la costa del haber sido.

Un Día de amargura

Un Dia de amargura

Me quedo clavada en mi cama
suspiro y sale tristeza ,
de mis ojos sale dolor y
de mis brazos pereza.

Es tanto que hacer ,
me levanto y tomo café
siento frio ,
un espacio vacío en mi ,
cierro mi ventana
y viene el frio otra vez y
no se ya que hacer .

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Poema Similitudes

Similitudes

Mi patria se dibuja en tu cuerpo:
Al norte, dos hermosas palomas
vigilan cautelosas la vida que se vive
en tu topografía de finos medanales,
y una cascada de luz, negro azabache
presurosa se desliza a tu espalda
Al sur, la tupida montaña, con su tibio dulzor
de brisa fresca, transmutada en caudaloso río,
satura de amor y de pasión toda la patria,
que sutilmente se dibuja en tu cuerpo.

No te voy a decir

No te voy a decir

No te voy a decir
que quiero ser la arena
que tus pies desnudos acaricie,
ni los rayos del sol que bajen jubilosos
a dorar más aún
la fina miel que forma tu epidermis,
ni el agua que la abrace con su espuma
ni el viento que la bese
y agite sus cabellos.

Sólo quiero pedirte que no dejes
que el beso y la caricia
de la arena y las olas,
de la luz y del aire,
destruyan las huellas de los míos
ni mi recuerdo que te sigue
como muda presencia inevitable.

La Desgracia del forzado

La Desgracia del forzado

La desgracia del forzado,
Y del corsario la industria,
La distancia del lugar
Y el favor de la Fortuna,
Que por las bocas del viento
Les daba a soplos ayuda
Contra las cristianas cruces
A las otomanas lunas,
Hicieron que de los ojos
Del forzado a un tiempo huyan
Dulce patria, amigas velas,
Esperanzas y ventura.

Vuelve, pues, los ojos tristes
A ver cómo el mar le hurta
Las torres, y le da nubes,
Las velas, y le da espumas.

Y viendo más aplacada
En el cómitre la furia,
Vertiendo lágrimas, dice,
Tan amargas como muchas:
¿De quién me quejo con tan grande extremo,
Si ayudo yo a mi daño con mi remo?

«Ya no esperen ver mis ojos,
Pues ahora no lo vieron,
Sin este remo las manos,
Y los pies sin estos hierros,
Que en esta desgracia mía
Fortuna me ha descubierto
Que cuantos fueron mis años
Tantos serán mis tormentos.

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