Para mi amado hijo

Las moras que maduraron
poco después que te fuiste están

madurando de nuevo y las tormentas de truenos
tras el desgastado invierno

pasan por aquí de nuevo:
sigo esperando la estación

que te traerá a casa:
no sé cuántas veces

he plantado la semilla, regado
las plantas, contado los capullos.

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