Para el tiempo de pasion

en tiempo de pasion.

Todas las hediondeces del Príncipe de este Mundo, (cucarachas metálicas,
salivazos de fuegos, no prevalecerán contra la sonrisa de (los niños, filo de la justicia.

No prevalecerán contra el fulgor de la sangre del Obispo (Romero, derramada
mientras decía: La Sangre de Cristo, y alzaba el cáliz de la (vida.

No prevalecerán contra aquél que echó su obra y su (alegría a las llamas para que ardieran más altas, y era frágil y menudo y se (llamó Roque Dalton, el juglar.

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