Nuestra obra

Esto se torna a veces
una gran obra de teatro
y soy feliz mientras actuemos nuevamente,
buscando sensaciones especiales
en un gran paraíso de cartón.
Entre luces artificiales
representamos una que otra vez
alguna escena;
tú, con el orgullo de saberte siempre
el personaje principal de mi comedia;
yo, tu títere, con el miedo diario de ver caer el telón.
Y así, día tras día, leemos el libreto
aún en las noches que estás en no sé dónde
y yo recuerdo triste la ultima función.
Hay momentos que pienso que se pierde el teatro
o que no volverás al escenario,
pero siempre regresas como si fuera un rito,
una misión sagrada, que debes cumplir,
como el artista ilustre que ama su profesión.
Y es que entregas la vida junto a aquel escenario
con la misma alegría con que la entrego yo

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