Los genes del arte

Los genes del arte

Siempre he llevado conmigo

los genes del arte.

Mi padre fue rapsoda,

mi madre cantante.

 

Llegaron a hacer teatro,

llegaron a hacer baile.

Pero desencantados

de aquel mundanal ruido

de famosos y de infames,

al final se dedicaron

a profesiones venales:

mi madre se hizo oficinista,

mi padre representante

de una casa de fregaderos

de acero inoxidable.

 

Se les oxidaron los recuerdos

de su pasado y de su arte,

pero tuvieron la inmensa dicha

de no envejecer como artistas

sino como personas normales.

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