Dulce colegiala

dulce colegiala

Caminando hacia el colegio
va la dulce colegiala,
con sus zapatos de cuero
y su uniforme de holanda;

su camisa que azul es,
y la lleva abotonada,
su pantalón color índigo,
ella va toda arreglada.

Siempre llega así a su clase,
va subiendo por las gradas,
uno piensa que es un ángel,
pues es linda, tierna y grata.

Cuando pasa por las calles,
nuestra dulce colegiala,
por su divina figura
atrae todas las miradas. Continuar leyendo

Hay alguien que quiero ver

imagen de amor

Esa noche se acerca
y hay alguien que quiero ver,
hay alguien que espero esté
en esa dulce velada.

Donde su piel bronceada
espero esté cerca de mí,
y espero surja esa llama
que yo sé que sí está ahí.

Que nuestros labios se crucen,
que baile con ella hasta el amanecer,
que sea una noche romántica
donde nada lo eche a perder. Continuar leyendo

Remembranzas paternales

poemas de despedida

Cuando nuestros padres del mundo se van,
la esperanza nuestra con ellos se muere,
la desdicha aciaga con creces nos hiere
…¡el lloró incesante comienza a brotar!

La amargura, en nuestro espíritu, amplia crece,
por la angustia que en nosotros triste emana,
en el alma sólo el llanto infiel florece
…¡y hay heridas que en nosotros nunca sanan!

¡Con qué pena se dilatan nuestros días!,
¡su recuerdo en la memoria siempre vaga!,
no hay remedio que nos cure al fin la llaga,
ni placer que nos devuelva la alegría. Continuar leyendo

Redención por Maria Edith

poema redencionI

Todo es igual,
calmas y tranquilas
siguen la corriente las aguas del Sena.
Vuelan las gaviotas y dudan en besarlo.
Sopla el viento y se inclinan los arboles.
Los rayos del sol calientan mi alma.

Devoran las chalupas los puentes
del rio, me miran en silencio y no
comprenden nada.
El cielo es azul, más azul que nunca.
Poblado esta de nubes blancas
que miran y me ven llorar.

Veo una en forma de volcán con un
corazón palpitante y herido
expulsando su lava, y otra en forma
de mujer recostada en cojines de
plumas, ¡las dos atrapan un avión
y lo devoran al instante! Continuar leyendo

La Mujer que amor

La Mujer que amo

La mujer que amo es un pedazo de cielo en mis manos, es un rayito caliente de sol que abriga mi alma dormida… La mujer que amo es un minuto de paz en medio de la más sangrienta guerra, es la lluvia mojando el suelo reseco de un campo cultivado…

La mujer que amo es capaz de secar hasta la última de mis lágrimas con su sonrisa, y a la vez es capaz de provocarme el mayor de los llantos sólo con decirme que me ama en el momento que más lo necesito…

La mujer que amo es el ser que comprende más allá de la mirada, más allá de lo físico y lo elemental… ella sabe dibujar esperanzas, mañanas fascinantes, viajes estelares y encuentros sublimes con sólo cerrar sus ojos y dejarse llevar… y llevarme con ella…

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Asunción de ti

Asuncion de ti

Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.
Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a aherrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quién eras tú detrás de esa cortina,
quién era yo detrás de mí.
Y todavía no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca será. Tú no eres ésa,
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros.
Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.
Era sí pero ahora
vengo un poco a ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve rasgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mí cuando nos piensen solos.

Hemos llegado al crepúsculo neutro
donde el día y la noche se funden y se igualan.
Nadie podrá olvidar este descanso.
Pasa sobre mis párpados el cielo fácil
a dejarme los ojos vacíos de ciudad.
No pienses ahora en el tiempo de agujas,
en el tiempo de pobres desesperaciones.
Ahora sólo existe el anhelo desnudo,
el sol que se desprende de sus nubes de llanto,
tu rostro que se interna noche adentro
hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.