Al mismo tiempo (dos en uno)

Este poema puedes leerlo, todo seguido, o primero los versos blancos, y luego los rojos, o como tu quieras.

Me miras
te miro
sonríes
sonrío
Me rozas la boca
mi lengua te lame
tu mano me busca
recorro tu espalda
tus uñas se clavan
te abrazo y te beso
me besas con ansia
comparto tu deseo
te sientas sobre mi
se acercan los sexos
te frotas despacio
me mojo de ti
te muerdes un labio
te lleno de mi
jadeas y me miras
observo tu rostro
cierras tus piernas
me apresas, en silencio
te mueves conmigo
la unión es perfecta
gozamos lo mismo
no podemos parar
tu cuerpo se arquea
y embisto con fuerza
ya no controlas nada
empapado de ti
los susurros aumentan
mi respiracion se acelera
catársis casi violenta
me enciendes totalmente
te sacude una fuerza
no me puedo resistir
tiemblas
y tiemblo
jadeas, gritas, llegas
me quemo, me abraso
el extásis te recorre
me vierto en ti
tu humedad nos delata
abrazados recibimos
los orgasmos se funden
y nos mantenemos asi
un beso largo, profundo
con el tiempo detenido
bebes de mi
bebo de ti

Por cierto la mujer gana

la mujer gana
Por cierto la mujer gana
haciendo el amor semidesnuda,
y mucho más si el camisón
que lleva por único atuendo

tiene la expresa función
de un velo corto, insinuando
muslo y pantorrilla, senos y nalgas
y la vulva, un tanto gigantesca.

Gana sin descubrirse del todo,
salvo la vulva, lo único divino
para el coito o la mineta,
y lo demás en ella es vano.

Considerando así la cosa,
esa falta de proporciones,
esos blancos y rosas excesivos
podrían llegar a convencernos.

En cambio, un hombre joven,
sacerdote de Eros o neófito,
se ve favorecido en su belleza
cuando ama totalmente desnudo.

Admiremos esa carne espléndida
que se diría inteligente, vibrante,
intrépida y también tímida
y,  por un gran privilegio

sobre toda carne –femenina
o bestial- la verdadera belleza,
la fascinante gracia
de ser múltiple bajo la piel,

juego de músculo y de huesos,
pulpa apretada, suave tejido,
ella interpreta y hasta completa
toda ocurrencia sentimental.

Colérica, se excita,
y alternativamente dura y blanda,
preocupada en gozar hacer gozar
se tensa y distiende en el amor.

Y cuando sea tocada por la muerte,
esa carne que yo endiosé
habrá de fijar augusta
sus elementos en mármol azul.

Por la mañana

Abres los ojos aun medio dormida
con el sabor de unos besos
en tu memoria todavia
con el calor de otro cuerpo
que al tuyo se pegaba y apretaba
aunque ahora se ha ido
aun queda el rastro en tu cama
del cuerpo que a tu lado se encontró
Momentos sublimes de pasion
ardiente, fogosa y desatada
sentimiento de adoración
cuando como una diosa, fuiste tratada
espasmos recientes aun te acompañan
tu cuerpo aun caliente, se mueve en la cama
desnuda, saciada, y algo indolente
recorres despacio cada rincon
donde antes unos labios, dejaron su rastro
saliva, salada, que aun te acompaña
sabana arrugada fuera de su lugar
la ropa esparcidaa por toda la habitacion
tu sexo, latiendo, vuelve a humedecerse
con solo el recuerdo de lo que ocurrió
tus dedos en un leve roce, recorren
cada parte de tu cuerpo que el toco
una sonrisa, se dibuja en tu cara
y buscas el movil, como una exhalación
marcas su numero y esperas impaciente
descuelgan, sonries y hablas..
“Hola, soy yo…”

Te quiero disfrutar

Cuando te ví
supe que eras para mi
Cuando te sorprendí
me encanto tu risa
cuando te bese
no podía separar mi boca
cuando te tuve en mis brazos
vi que te tenia loca
cuando tuviste tu orgasmo
te sentí como mia
y cuando repetiste
ya no podia para
me encantaba mirarte
ver como te tocabas
sentirme dentro de ti
notarte tan excitada
cuando te tengo
te vivo
cuando no te tengo
te sueño
y aunque no es lo mismo
voy a ir a por ti
para no soñar tanto
porque ya mas, no aguanto
y te quiero disfrutar

Viejo perro del amor

Imagino que si un día por fatal motivo partes
cerca de ninguna parte donde yo no pueda ir,
lejos de mis tristes ojos ya cansados de buscarte,
cuando me pierdas de vista…. estaré de nuevo ahí.

Imagino que si corres hasta donde dé tu suela
para no verme la estampa… en pos de tu porvenir,
ya distante de mis pasos cuando ya los tuyos duelan,
cuando no escuches mi risa… me verás quizá reír…

Imagino que si lloras para atravesar un río
entre lo que tuyo y mío fue tan arduo construir,
si es que acaso lo consigues lloverán los ojos míos
sobre el lado en que del río oses de mi llanto huir…

Porque lo que no imaginas es la sed de la costumbre
que te va a traer de vuelta como vuelve el sol al mar,
porque me verán tus ojos quizás lejos navegando
pero cuando estén soñando… ¡es a mí a quien va amar!

Porque lo que no te enteras son mis besos que tejidos
en tus poros inundados se arraigaron tanto a ti
que cuando la piel te queme como incendio enfurecido
aunque no estés tú conmigo… ¡arderás sólo por mí!

Yo por eso te aconsejo que te vayas los más lejos…
que te inventes infinitos, universos, ¡qué se yo!
tú podrás mentirle al mundo, a otros hombres, al espejo,
pero no este perro viejo… ¡¡¡viejo porque tanto amó!!!

Beto Aveiga · Ecuador

La Estrechez del Mundo

En el límite de todo, tú adorada mía
ahora que la sal del hierro no corroe
los ligamentos del esperma, vienes a mí
blanca etérea, elevando tus ojos rojizos
por las gargantas del océano.
Condenado amor, la estrechez del mundo
se interna en los mares ultrajados
allí donde la luz del ciego y las camas
de alquitrán ya no alcanzan para contener
la esclavitud de los siervos.
Bella amante de fin de siglo, tu mirada
me precipita al abismo y así permanezco
acosado por la esclerosis de los cuervos
que soplan en mi nuca una sentencia
de antiguas verdades.
El hechicero que besó la horca por última vez
aplaudiendo a su verdugo, las calaveras de trapo
galopando en los caballos de la muerte
y ese terror acumulado en la falsa renguera
del enano mestizo.
Esta visión endemoniada de las cosas
es la furia reflejada en tus caderas de agua
Hoy, que los muros han caído y las alcobas
muestran su miseria de lana
estamos juntos en la región deshabitada del fuego.
( De “Calles Asiáticas”)