La verdadera carcel

carcel de amor.Oh mi país sus ojos descarriados
sólo flores en homenaje de su muerte adivinan
año de la profundidad tempestad deshabitada
pero en espera de su gota de fecundación.

Bienvenida entonces enhorabuena la locura
voy a comprarle un caramelo para que me defienda
y así poder volar alguna vez al mundo
luego de este sumergimiento mortal.

 

Prefiero sabedlo la locura a la solemnidad:
hojeo mi alma mis guadañas mis vértigos
y no es en otros términos la respuesta florida.

Así confío en la potencia del abandono
o del alarido angustiado que permanecerá como prueba
de mi remota inocencia.

Menudo esfuerzo hice para tener fe tan sólo en el deseo
y en el amor de quienes no olvidaron
el amor y la risa.

Etiquetado en: . Enlaza el articulo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *