La Vejez

             Laughing Seniors on Bed --- Image by © Royalty-Free/Corbis
            Me llegará lentamente
            y me hallará distraído
            probablemente dormido
            sobre un colchón de laureles.
            Se instalará en el espejo,
            inevitable y serena
            y empezará su faena
            por los primeros bosquejos.
            Con unas hebras de plata
            me pintará los cabellos
            y alguna línea en el cuello
            que tapará la corbata.
            Aumentará mi codicia,
            mis mañas y mis antojos
            y me dará un par de anteojos
            para sufrir las noticias.
            La vejez…
            está a la vuelta de cualquier esquina,
            allí, donde uno menos se imagina
            se nos presenta por primera vez.

            La vejez…
            es la más dura de las dictaduras,
            la grave ceremonia de clausura
            de lo que fue, la juventud alguna vez.
              Con admirable destreza,
              como el mejor artesano
              le irá quitando a mis manos
              toda su antigua firmeza
              y asesorando al Galeno,
              me hará prohibir el cigarro
              porque dirán que el catarro
              viene ganando terreno.
              Me inventará un par de excusas
              para amenguar la impotencia,
              ´que vale más la experiencia
              que pretensiones ilusas´,
              me llegará la bufanda,
              las zapatillas de paño
              y el reuma que año tras año
              aumentará su demanda.
              La vejez…
              es la antesala de lo inevitable,
              el último camino transitable
              ante la duda… ¿qué vendrá después;
              La vejez
              es todo el equipaje de una vida,
              dispuesto ante la puerta de salida
              por la que no se puede ya volver
              A lo mejor, más que viejo
              seré un anciano honorable,
              tranquilo y lo más probable,
              gran decidor de consejos
              o a lo peor, por celosa
              me apartará de la gente
              y cortará lentamente
              mis pobres, últimas rosas.
              La vejez
              está a la vuelta de cualquier esquina,
              allí donde uno menos se imagina
              se nos presenta por primera vez.
              La vejez…
              es la más dura de las dictaduras,
              la grave ceremonia de clausura
              de lo que fue la juventud alguna vez.
            Etiquetado en: . Enlaza el articulo.

            Deja un comentario

            Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *