La tumba inquieta

la tumba inquieta

El viento no sopla hoy, mi amor,
y caen algunas pequeñas gotas de lluvia;
nunca tuve más que un verdadero amor
y en la tumba fue encerrado.

Haré tanto por mi único amor
como cualquier joven haría;
me sentaré y lloraré junto a su tumba
durante doce meses y un día.

Transcurridos los doce meses y un día,
la muerta empezó a hablar:
"Oh, ¿quién llora junto a mi tumba
y no me deja dormir?"

"Soy yo, mi amor, el que junto a la tumba está
y no te deja dormir;
implorando un beso de tus helados labios,
eso es todo lo que deseo."

"Imploras un beso de mis helados labios,
pero mi aliento huele fuertemente a tierra;
si te beso con mis helados labios,
tus días estarán contados."

Esta mañana, en el lejano y verde jardín,
amor, donde solíamos pasear,
la más bella flor que allí crecía
se ha marchitado en su tallo.

También el tallo está seco, mi amor,
y así se marchitarán nuestros corazones;
así que, procúrate felicidad, mi amor,
hasta que Dios te llame.

Bookmark the permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *