Hermosa Juventud

La boca de una niña que había estado mucho tiempo entre los juncos

parecía tan carcomida.

Cuando le quebraron el pecho, el esófago estaba tan agujereado.

Por fin, en una pérgola bajo el diafragma

hallaron un nido de pequeñas ratas.

Una hermanita yacía muerta.

Las otras se alimentaban del hígado y del riñón,

bebían la sangre fría y pasaron aquí

una hermosa juventud.

Y hermosa y rápida las sorprendió la muerte:

a todas las lanzaron al agua.

¡Ay, cómo chillaban los pequeños hocicos!.

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