FINAL DE ARAGON

Y ahora qué, suplicio habré de imaginar
qué sílaba estallará en el silencio soleado.
los senderos que conducen del corazón a la 
mente.

 
no son aceptados 
no hay maravilla que describir, 
es como cuando me hablo
en un hilo de voz
y mis palabras tiemblan
 
pero nada hay tras las palabras
qué decían las palabras
imbécil

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