Encuentro

Y hasta el polvo de la calle nos miraba.
Era dulce y era mágico el encuentro,
me detuve en la ilusión de tus palabras
aún sabiendo que se borran con el viento.

Y aún quisiera trasnochar en tu silueta,
renacer un veinte y uno en cada noche,
una playa desprovista de aguaceros
y caricias que en el tiempo se derrochen.

Y mis labios son tan tuyos como siempre.
Y mi cuerpo aun vestirá con tus caricias
y mis ojos sin tus ojos son tan sólo
esas lágrimas que empañan la sonrisa.

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