El puente de tientsin

puente de tientsin.Al salir de la audiencia imperial,
los altos dignatarios se dispersan en la capital.

Sus cabalgaduras van y vienen, semejantes a dragones,
todos los caballos están envueltos en una caparazón de oro y seda,
los transeúntes les ceden el paso
y ni siquiera osan respirar al cruzarse con ellos.

Su orgullo es más alto que la cumbre del Sonochan.
Vuelven los magistrados a sus altas y vastas mansiones
donde los guisos raros exhalan un delicioso vaho.
Pasa una brisa fragante,
las hermosas bailan la danza de Chao,
las cuerdas armonizan con los cantos de Tasi.

 

Los placeres no cesan de día ni de noche.
Todos creen haber pasado ya mil otoños.
El que triunfa en la vida pública y no quiere dejarla
arriesgará el infortunio y conocerá días amargos.

¿Cómo no imitar a Che Ya-san
quien, con los cabellos esparcidos en la frente,
navegaba en su raudo esquife?

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