El Asfalto

Mañana será otro día y ahí estaremos
aguardando
la cal de los difuntos, el claudicar sereno
de los monjes, asfixiados en el podio.
Las conjeturas de otoño no detienen
nuestro paso, son pequeñas
aproximaciones al amor de los muertos.
(La utopía encubierta que en el fondo
es cualquier promesa.)

Nadie nos contuvo al filo
de la hoguera, para no rozar
la textura demoníaca
del asfalto.

Marcar el Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *