Dolor de tránsfuga

Dolor de transfuga

Hermano, ya sé de las palabras,
de su insuficiencia azul
que a veces nos engaña,
y sé, desde antes de mi infancia,
que amar es apenas bogar y bogar,
quizá un trecho ahora, una brazada luego,
un puñado de besos en el tiempo,
un crecer siempre hacia el dolor de dos;
por eso, amigo,
hoy que inclinas la nostalgia y la furia
enerva sus recuerdos
cuando intentabas tanto a Dios,
y está tu sombra bajo aleros
iniciando porqués interminables,
hoy que sólo es vértigo el hollín
de una mirada tránsfuga,
y pasa casi senil la piel que amamos,
por ella van hasta los nietos
subiendo a las mejillas,
te duele que no estén los pasos juntos
como duelen los partos
en esta noche que gira y gira hasta el milagro.

Pero nada de lo andado será desandado,
nada doblará por otra esquina,
aquí de tus palabras todo se desborda;
no sabe ese niño que a cuestas llevas
lo que cuesta caminar de tanto olvido,
cómo vas llenando los cuadernos
y emprendes tareas imposibles
para ese poema que nunca imaginamos
y que seguimos grabando en la tapisca
hacia todas las frentes venideras.

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