No esperes

Cuando la gente recuerda lo que de su vida ha sido,
se refleja en sus rostros una frase triste y vacía;
“Si yo hubiera…”. Sin embargo es tiempo.
Piensa que HOY es el primer día del resto de tu vida.

No esperes a perder algo para darte cuenta de lo que tuviste.
Mira a tu alrededor y observa el valor de todo lo que posees.

No esperes a estar derrotado
y lucha por el triunfo mientras más tiempo dejes pasar,
más trabajo te costará alcanzarlo.

Ya no esperes, mira que el tiempo corre
y de ti depende convertir los minutos de tu vida
en escalones que te lleven a la cima.

No esperes a estar abajo para intentar levantarte.
Piensa cuántas cosas importantes has dejado de hacer
por creer que aún hay tiempo.
Seguramente se han quedado en tu pensamiento.

Entonces piénsalo…
y no esperes a estar a un paso de la muerte para desear…
pues únicamente tienes seguro el tiempo
que estas viviendo AHORA.

Aprovéchalo, ¡VÍVELO!

LLENATE DE MI

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué‚ palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser‚ la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.
Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de m¡ mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
Irme,
Dios mío, irme

La Consigna

El paño del reo frota los ladrillos.
Uno imagina desde la ignorancia.
Romper las cadenas para acercarse a la luz.
Bucear, patear y sacudir los cimientos
del burdel es la consigna.
Perdida la imagen nos hemos quedado sin recuerdos.
Lo real golpea en la resaca de los
rostros.
Somos marginales en la mirada satánica de los otros.
Un punto de encuentro, la libertad
es un bosque sin memoria.
La nebulosa del ciego nos condena al crematorio.
(Esta es otra consigna)
Volvemos al útero del infierno
para no soportar la mutación del alma.

No podré olvidarte

No podré olvidarte. No podré, porque tú eres parte de mis sentimientos. No podré olvidarte porque conocerte fue amarte y no dejar de recordarte.

Desde que te conocí llenaste mis pensamientos, y fuiste protagonista de mis sueños. Llenaste mis segundos de felicidades y mis días del consuelo de verte.

No podré olvidarte porque tu cara es la belleza, tu cuerpo mi paz y tu alma mi objetivo. Porque nadie es como tú y todas me recuerdan a ti.

No puedo olvidarte, aunque deba porque tú no estés. Aunque recordarte sea llorar por no tenerte y morir de tristeza por no besarte.

Te quiero y siempre te querré, no me pidas que te olvide, jamás podré.

Nunca fuimos

Desaparezco de la faz de la tierra
como si apenas existiera,
como si no tuviera sentimientos,
nada.
Como si nunca se hubieran unido
nuestros cuerpos al son del deseo,
como si nunca nos hubiéramos besado,
nada.

Simplemente desaparezco.
Te olvidas de mi,
me olvido de ti
y nada más existió.

Nunca fuimos un solo ser,
nunca nos amamos,
nunca.
Nunca nos conocimos,
nunca.

Nunca derramé lágrima por ti,
nunca,
porque nunca nos conocimos.
Nunca.

Te digo adiós

Te digo adiós, amor, y no estoy triste.

Gracias, mi amor, por lo que ya me has dado, un solo beso lento y prolongado que se truncó en dolor cuando partiste.

No supiste entender, no comprendiste que era un amor final, desesperado, ni intentaste arrancarme de tu lado cuando con duro corazón me heriste.

Lloré tanto aquel día que no quiero pensar que el mismo sufrimiento espero cada vez que en tu vida reaparece ese amor que al negarlo te ilumina.

Tu luz es él cuando mi luz decrece, tu solo amor cuando mi amor declina.