Camino de la vida

Camino de la vida

Llanto de necesidad ha nacido,
Suspirante desde un vientre enojado,
Entre algodones será concebido,
Con leche de amargura amamantado,
Y goza del elixir prohibido,
Hoy sólo el fruto de un tiempo añorado.

El niño de ojos ciegos alza el vuelo,
Lejos de la tierra, cerca del suelo.

Vuela en busca de horizontes lejanos,
Un edén en un desierto baldío,
Con pasión se entrega a ritos paganos,
Y no halla más que un paraje sombrío,
En el que crecen los brotes tempranos,
De un cuerpo de hombre ajado en el hastío.

Descubre a su paso un viejo relicario,
Deposita en él su edén solitario.

 

Solitario fue y en soledad crece,
Y firme camina en el desamparo,
Es vasta extensión en la que oscurece,
Mas en el acantilado un faro,
Guía con su brillo al que perece,
Exhausto de amor demasiado caro.
En el mar le seduce una sirena,
En la tierra una erupción le envenena.

Ora el volcán con su voz silenciada,
Entona un adagio en su estruendo,
Ora compone una triste balada,
Ayer en su devenir se fue yendo,
Los restos de una tierra calcinada,
En versos que ni yo mismo comprendo.

Sueños que continuaron su viaje,
Un árbol sin raíces en su equipaje.

Un arbusto hoy que será roble mañana,
Es la savia que fluye en su experiencia,
Sus ramas son sólo hilos de lana,
Que intentaron atrapar su inconsciencia,
Delirio senil de una mente sana,
Quien fue un esclavo libre en su creencia.

Y este llanto de necesidad muere,
Sin un vientre enojado que le espere.

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