Amigo

te-quiero2[1]

Aquella vez que tropezamos

éramos  pichones huidos del nido,

cachorros jugando en el camino,

tan solo dos desconocidos.

Retoños de árboles distintos,

pétalos de corolas diferentes,

hijos del mundo y de esta tierra,

anónimos hermanos del alma.

 

Pero…

La mágica esencia del destino

que embebe cada trazo de la vida

enlazó tu espíritu y el mío

y dictando ecos de lealtad,

Dijo…

Éste es el día, éste es tu amigo.

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