Al hombre de la luna se le hizo rato tarde

Al hombre de la luna se le hizo rato tarde

Hay un viejo, alegre mesón
al pie de un monte gris;
cerveza allí tan negra dan
que el mismo Hombre Lunar bajó
para un traguillo echar.

Tienen un gato borrachín
que le daba al violín
y mueve el arco aquí y allá
agudo miau, grave runrún
y al medio un aserrín.

Al perro chico del patrón
las bromas le fascinan;
cuando el ambiente está fetén,
la oreja arrima sin pudor
y ríe que se mea.

Hay una vaca allí también
    fina como una reina.

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