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La Locura y la cordura


La Locura y la cordura

La Locura y la Cordura
La locura atiende las veinticuatro horas, todos los días del año.
La cordura atiende de nueve a diez y cierra los domingos.
La cordura es la capacidad de pensar y obrar con prudencia, sensatez y juicio para matar a un hermano.
La locura en cambio, es la percepción distorsionada de la realidad, la pérdida del autocontrol, las alucinaciones y los comportamientos más absurdos para luchar por el
amor de alguien.

La cordura es una condición, que te pone la vida para lograr los contextos que
supuestamente permitirían ser feliz.
La locura en cambio no necesita de ningún contexto en especial para ser feliz.
La locura es puta
La cordura es frígida y fría
La locura un día comienza a destruir y destruirse, y busca ayuda en la cordura

Pero la cordura no está disponible a la hora que la locura la necesita
la locura y la cordura son  dos recursos con espíritu de mujer
Depende de quienes los tengan
De cómo los manipulen y como los apliquen
El problema no es la locura ni la cordura
Si no, lo extremista de  los que solo viven con una sola de ellas.

La Cordura

La Cordura

Con pie de pluma recorrí tu esfera,
Mundo gracioso del esparcimiento;
Y no fue raro que jugara el viento
Con la mentira de mi primavera.

Dormido el corazón, extraño fuera
Que hubiese dado lumbre y aposento
Al suplicante Amor, cuyo lamento
Llama de noche al corazón y espera.

Si, fría el alma y agobiado el lomo,
Llegué a tu soledad reveladora
Con pie de pluma y corazón de plomo,
¡Deja que un arte más feliz asuma,
Gracioso mundo, y que te busque ahora
Con pie de plomo y corazón de pluma!

A La Cordura

A la cordura

Rocé, fue tan sólo eso,
Estuve cerca,
Pasé a su lado,
La arañé tímidamente,
Abracé su sombra,
Olfateé su aroma,
Seguí sus huellas
Mas nunca pude alcanzarla.

Fue sólo un intento,
Sólo eso,
Es raudo su paso,
Y yo camino lento;
Corrí y descansé,
Escribí y pensé,
Mas no quedan vestigios
Y no sé dónde fue.

La oportunidad me causó escalofríos,
Se cercanía me puso nervioso,
Su presencia me cautivó,
Tanto fue su esplendor mágico
Y tanto el deseo de besarla
Que se alejó tanto, para siempre,
Pues la locura es mi motivo,
La razón por la que la sigo esperando.

La Mujer que amor

La Mujer que amo

La mujer que amo es un pedazo de cielo en mis manos, es un rayito caliente de sol que abriga mi alma dormida… La mujer que amo es un minuto de paz en medio de la más sangrienta guerra, es la lluvia mojando el suelo reseco de un campo cultivado…

La mujer que amo es capaz de secar hasta la última de mis lágrimas con su sonrisa, y a la vez es capaz de provocarme el mayor de los llantos sólo con decirme que me ama en el momento que más lo necesito…

La mujer que amo es el ser que comprende más allá de la mirada, más allá de lo físico y lo elemental… ella sabe dibujar esperanzas, mañanas fascinantes, viajes estelares y encuentros sublimes con sólo cerrar sus ojos y dejarse llevar… y llevarme con ella…

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Un Alma rota en pedazos

Un Alma rota en pedazos

Hay historias de amor que parecen escritas por todo un poeta, pese a que al final se claven en tu corazón, como si fueran una saeta. Una mujer preciosa conocí el más desafortunado de mis días, desde entonces, jamás he podido volver a conocer la alegría. Ella me volvió loco desde que cruzamos nuestra primera mirada, para escapar ya era tarde, mi alma estaba completamente enamorada.

El resto de mis días quedarán grabados en mi memoria, por que de un amor roto hablará esta historia, que me ha derrotado, de la misma manera que me ha hecho saborear la gloria. Quisiera poder olvidar todo lo que ella me hizo descubrir, pero como una enfermedad de la que jamás me puedo curar, no puedo huir, ella un amor loco y desatado todavía me hace sentir.

Asunción de ti

Asuncion de ti

Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.
Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a aherrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quién eras tú detrás de esa cortina,
quién era yo detrás de mí.
Y todavía no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca será. Tú no eres ésa,
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros.
Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.
Era sí pero ahora
vengo un poco a ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve rasgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mí cuando nos piensen solos.

Hemos llegado al crepúsculo neutro
donde el día y la noche se funden y se igualan.
Nadie podrá olvidar este descanso.
Pasa sobre mis párpados el cielo fácil
a dejarme los ojos vacíos de ciudad.
No pienses ahora en el tiempo de agujas,
en el tiempo de pobres desesperaciones.
Ahora sólo existe el anhelo desnudo,
el sol que se desprende de sus nubes de llanto,
tu rostro que se interna noche adentro
hasta sólo ser voz y rumor de sonrisa.

El pecado de amarte se apodera

    El pecado de amarte se apodera

    El pecado de amarte se apodera
    De mis ojos, de mi alma y de mí todo;
    Y para este pecado no hay remedio
    Pues en mi corazón echó raíces.
    Pienso que es el más bello mi semblante,
    Mi forma, entre las puras, la ideal;
    Y mi valor tan alto conceptúo
    Que para mí domina a todo mérito.

    Pero cuando el espejo me presenta,
    Tal cual soy, agrietado por los años,
    En sentido contrario mi amor leo
    Que amarse siendo así sería inicuo.

    Es a ti, otro yo mismo, a quien elogio,
    Pintando mi vejez con tu hermosura.